"Cuando alguien, viendo la hermosura de este mundo y acordándose de la verdadera, toma alas y, una vez alado, deseando emprender el vuelo y no pudiendo, dirige sus miradas hacia arriba como un pájaro y descuida las cosas de esta tierra, se le acusa de estar loco"

Platón

jueves, 26 de julio de 2012

Sábado 21 de julio de 2012. Arcones

Vuelo 44

Este día los pocos que no estaban en el nacional de Áger estarían en Piedrahita, pero como yo solo tenía el sábado para volar, prefería ir a Arcones pues está más cerca. Decidí ir tarde pensando en hacer un vuelo de ladera agradable o un vuelo de restitución.

Llegué a Arcones sobre las tres y me fui a comerme el bocata a la campa, en la que estaba recogiendo un piloto de ala delta al que no conocía, también aterrizó un parapente biplaza pero no se veía a nadie en el despegue. Como no me gusta despegar solo, me fui al bar a tomarme un café y a hacer tiempo para ver si aparecía alguien más para hacer un vuelo de tarde.



Al rato apareció Enrico que me dijo que había quedado con Valín a las 4:30 para subir al despegue. Nos fuimos a la campa a esperarle y al poco aparecieron Alfredo,Átomo y Alfred, un piloto alemán al que no conocía. Átomo, Enrico, Alfredo y Valín se subieron al despegue y yo me quedé con Alfred a esperar a Javi para subirnos juntos. No tardó en aparecer con su mujer e hijo y nos subimos al despegue conducidos a la perfección por las expertas manos de su hijo Luis ¡que tiene 5 años!

El despegue había un viento bien encarado aunque a veces algo fuerte lo que hacía un poco incomodo el montar. No tardaron en despegar Valín, Enrico, y Átomo y se fueron hacia Navafría ganando altura fácilmente.

Yo tuve que esperar un poco a que bajase la racha y después despegué sin problemas. La ladera en ese momento funcionaba pero tampoco se ganaba mucha altura, de hecho hubo un momento que me quedé por debajo de la cuerda y tuve que rascar un rato para recuperar altura. Después me fui hacia Navafría ganando altura poco a poco, en ese momento aumentó la fuerza del viento, al llegar a La Muela de Navafría vi a Valín y otra ala girando bastante altos pero muy metidos a sotavento, pensé en acercarme para girar esa térmica pero luego lo descarte porque con el viento en cara me quedaba pinchado y no me apetecía que me pasase a sotavento.

A la hora y diez de vuelo me acerqué a la campa y allí giré algo, luego me fui sobre el pueblo y el hangar de Manolo para volver a la campa a aterrizar. Hice una buena aproximación y clavé el aterrizaje lo que me valió la efusiva felicitación de Valín, ¡que tipo tan grande!.



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